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Victoria Rodríguez Moldenhauer: “Nuestra salud es lo más importante y empieza por lo que comemos”

Victoria Rodríguez Moldenhaue es licenciada en Farmacia y tiene un Grado en Nutrición Humana y Dietética y un postgrado de Experto en Nutrición y Planificación Dietética. Tiene experiencia con el paciente tanto en atención farmacéutica como en planificación nutricional. Su objetivo profesional es la reeducación alimentaria realizando un cambio de hábitos sostenibles en el tiempo, teniendo en cuenta las emociones, estilo de vida y patologías o problemas de salud que rodean al paciente, pudiendo así mejorar su calidad de vida. Pero hay más. Es la creadora del proyecto Pasas y Pistachos, es activa en redes sociales y actualmente combina como farmacéutica con el de nutricionista en planificación y educación alimentaria.

¿Comemos peor de lo que pensamos?

Estamos en una sociedad a día de hoy en la que estamos sobre informados, creo que hay varios grupos de personas que piensan que comen mejor de lo que creen: Los que comen mal por falta de interés, desinformación o información de fuentes inadecuadas: ellos creen que comen bien, porque es lo que han hecho toda la vida sin preguntarse ni si quiera si es correcto o no y si en algún momento creen que deben cuidarse acuden a productos light o aquellos que pone bajo en calorías: galletas light, pan de molde con cereales, sacarina, lonchas de pavo, margarina, por ejemplo.

Los que comen mal porque la vida está en contra de ellos: creen que comen bien porque se adaptan como pueden y “una galletita al día” no pasa nada. Son aquellos que no comen nada pero al final del día comen de todo: “no he comido” pero luego me he tomado un sándwich, un kit kat, un croissant, unas pataticas que me han ofrecido, dos o tres cafés pero luego llego a casa y me hago una ensalada porque yo como sano o como a base de ensaladas por lo que “ciertos procesados o licencias” son necesarias porque nos las merecemos y viven autocastigados para poder permitirse un día a la semana comer todo lo que quieran, eso no es comer bien es condicionar tu vida a una comida.

Aquellos que siguen todas las dietas de moda en busca de la dieta perfecta (la cual no existe), las hacen por su cuenta y ni se plantean si es equilibrada, el objetivo es estar más delgados, sufren, pierden peso, lo recuperan y vuelven a empezar y dicen: pero si yo como bien… ¿por qué gano peso?

Y por último, aquellos que dicen que comen super sano y quizá eso mismo les está saboteando: más cantidad de la que necesitan, restricciones y prohibiones, compensaciones: si como esto calórico tengo que hacer ejercicio pero si es sano, puedo no hacer nada, sentimientos de culpa por tener ganas de comerse un procesado y que su mente no se lo permita…

¿Cómo definirías lo que es una alimentación saludable?

La teoría es que en tu día te dibujes un plato que cumpla lo siguiente: la mitad del plato frutas y verduras, un cuarto cereales integrales y el otro cuarto proteínas de alta calidad. En la práctica: llevar a cabo una alimentación equilibrada (con este plato del que hemos hablado) pero con flexibilidad. Vivimos rodeados de otros alimentos no tan saludables que tienen un componente emocional muy importante: nos gusta el sabor, es social y es parte de nuestra cultura. Debemos aprender a relacionarnos con ellos, saber cuándo, cómo y por qué los tomamos. Ni prohibirlos, ni comerlos de forma abusiva, pero eso hay que trabajarlo al igual que la teoría del plato. Conclusión: una alimentación saludable se basa en una adecuada educación alimentaria con una correcta gestión emocional esto quiere decir que es importante conocer qué impacto tiene en nuestro organismo cada grupo de alimentos y aprender a organizar tu plan alimentario y a elegir según el momento en el que te encuentras, para saber qué te sienta bien (física y / o emocionalmente) y qué necesitas y sobretodo que sea sostenible en el tiempo.

¿De qué dirías que dependen nuestras elecciones alimentarias?

De nuestra educación (todo es práctica) , cultura (geografía, creencias, familia etc.) y sociedad en la que vivimos: accesibilidad a ciertos alimentos (supermercado, mercado, tiendas de procesados, tipos de restaurantes, precios, publicidad etc.); la vida social; cómo gestionamos las emociones. Es mi cumple, estoy feliz, puedo comer todo lo que quiera. Ahora cuando estoy muy feliz, me doy premios. Ambiente obesogénico: marketing para comer procesados, te incitan a ello asociándolo a momentos de placer. Ambiente “fit”: tenemos que tomar solo proteínas y tener un cuerpo 10, nos crea una necesidad de ser “perfectos” o compararnos con el de al lado. Ambiente “realfooding al extremo”: solo podemos comer comida real, todo tiene que ser sanísimo… ¿pero dónde están mis emociones? Debemos tener mucho cuidado con lo que vemos en las redes: dietas milagro que se promueven asociadas a ciertos físicos, o personas “súper felices”, esto confunde a la población, les lleva a confusión, aparecen frustraciones, patologías como trastornos de conducta alimentaria y lo que es más importante nos olvidamos del primer concepto: la salud. Cada uno necesita su propio plan de alimentación, descubrir qué puede sostener en el tiempo y si en un momento dado necesita un plan específico: siempre debe estar pautado por un nutricionista. También hay cuentas maravillosas en las redes, como todo y debemos siempre mirar quién es esa persona que nos está contando algo sobre salud.

¿Cuáles son las mayores dificultades que ves con respecto a los hábitos alimenticios de la población? ¿Qué hace falta para que alguien cambie sus hábitos?

Motivos que no sean el peso. Lo primero que le pregunto a mis pacientes es que me digan 5 motivos por los que quieren cambiar y no sea el peso. Cuando ves realmente cuales son las razones y son varias, si te falla una, tienes otras 4 y pueden ir cambiando según la época. Tienes que tener claro por qué lo haces, cómo lo vas a hacer y para qué. Nuestra salud es lo más importante y empieza por lo que comemos. Es como el abono de las plantas, si es de calidad crecerá una flor preciosa y si se pone “enferma” tendrá mayores posibilidades de curarse porque se nutre adecuadamente. ¿Qué está pasando con la covid, por ejemplo? De forma generalizada aquellos que tienen un mejor sistema inmune tiene mejor respuesta y recuperación frente a este virus. Este virus nos produce una inflamación generalizada, su tu sistema inmune ya está luchando ante una inflamación crónica que pueden haber desencadenado enfermedades de tipo gastrointestinal, diabetes, HTA, hipercolesterolemia, obesidad, ¿cómo va a poder luchar contra el virus? Y a veces creemos que estamos sanos porque no tenemos estas enfermedades pero si no comemos bien, llegaremos a tenerlas y créeme la inflamación está ahí: la microbiota de nuestro intestino se desequilibra y con ella ya comienza esta inflamación. Si contraemos el virus y nuestro intestino funciona correctamente los nutrientes se absorberán correctamente, nuestro organismo funcionará bien y por lo tanto nuestro sistema inmune podrá luchar contra este virus “que nos tiene amargaitos”. No podemos estar exentos a contraer el virus pero sí podemos ayudar a luchar contra sus efectos secundarios, hablo siempre de forma generalizada porque por desgracia es muy puñetero.

Debemos preguntarte por el brócoli, claro. ¿Por qué es interesante incluir una crucífera como esta en nuestra dieta?

Por la cantidad fibra, vitaminas y minerales: Ácido fólico (B9): aporta 1⁄4 parte de la ingesta recomendada para una mujer entre 20 y 39 años (una ración de 200g) . Recordemos que lo necesitamos para la formación del tubo neural de feto, interviene la formación del sistema nervioso y protege a las células sanas Vitamina C: buena parte se va en la cocción pero 200g aporta casi el doble de la ingesta recomendada. Recordemos que la vitamina C es un antioxidante que ayuda a aumentar nuestro sistema inmune Buena fuente de minerales: Hierro, fósforo y potasio Azufre: causante del olor durante la cocción pero acción antimicrobiana Su consumo es beneficioso para nuestra salud ya que por sus nutrientes previene de ciertos tipos de cáncer (pulmones, próstata, mama, útero, endometrio y tumores relacionados con el tracto gastrointestinal gracias a su contenido en fibra, antioxidantes y sustancia fitoquímicas. Pero no debemos sólo alimentarnos a base de crucíferas, es interesante que nos hagamos con un buen repertorio de verduras para no obtener déficit de ningún nutriente ni comer ninguna en exceso que podría causar efectos indeseados en algunas personas (en este cado personas con predispuestas a tener problemas de tiroides por sus compuestos bociógenos)

¿Lo usas en tu cocina? ¿Qué posibilidades le encuentras?

Reconozco que nunca fui muy fan, cuando eres pequeño y lo hueles te causa rechazo, pero con el tiempo le das otra oportunidad y gracias a una buena amiga empecé a ver como lo combinaba en casa y oye…ahora es de mis verduras favoritas por la cantidad de posibilidades que tiene. Piensa en colores, ¿con qué queda bien el verde? Con el naranja, con el rojo, con el amarillo….¡pues vamos a combinar! Ensalada con langostinos: canónigos, langostinos, brócoli al vapor y tomatitos cherry (chorrico de aceite y pipas de calabaza) Brócoli y zanahoria al vapor con un huevo poché o a la plancha, mezclado con la crema está increíble Crep de brócoli: Mezclamos el brócoli al vapor junto con el huevo y hacemos tortitas vuelta y vuelta y dentro por ejemplo podemos meter salmón al horno desmenuzado o simplemente queso Massa de pizza: brócoli rallado con copos de avena y dos o tres huevos, trituramos y extendemos en la bandeja de horno, lo metemos 15 min y al sacarlo añadimos queso mozzarella, tomatitos y jamón serrano o lacón y lo volvemos a meter otros 5 min al horno o hasta que veamos que se endurece la masa. Una combinación que a mi me gusta mucho es picarlo en la picadora, poner en la sartén un anacardos o almendras y cuando esté dorado hacer el brócoli a la plancha, son 3 min y acompañarlo con cualquier pescado blanco tipo merluza o dorada, incluso lubina o salmón al horno Brócoli al horno , cortado finito con un chorro de aceite, queda más duro (con los cabellos crujientes jeje) para aquellos que son delicados con las texturas: por ejemplo con un pollo a la plancha y unos pimientos asados queda divino o si no a la plancha cortado en trocitos muy pequeños En resumen, podemos cocinarlo: Al vapor (mejor que hervido porque si no se pierden muchas vitaminas y minerales) Tortitas Masa tipo pizza Rallado Horno o incluso plancha con otras verduras

¿Cuál es tu forma de cocinado favorita con esta verdura?

Rallado con frutos secos. A veces vamos voy cosas por Instagram y me las apunto pero luego se me olvidan, pero de repente veo a alguien cocinándolo y digo ajá! Mi última: con anacardos ¿Con qué me gusta más? Con salmón y huevo Una receta atrevida: Espaguetis con brócoli, anchoas y parmesano.