Blog

Roscón de Reyes

¿Sabías que el Roscón de Reyes es de tradición agrícola?

 

Roscón de Reyes

Roscón de Reyes

El día 5 de enero por la tarde y, en la mayoría de las casas, el 6 después de comer en las mesas suele aparecer fiel a la tradición una original tarta circular que hace las delicias de toda la familia. Por ser un dulce y porque, además, tiene un corazón muy lúdico y divertido. Es el Roscón de Reyes, en cuyo interior los pasteleros esconden la figurita de un rey, generalmente de porcelana, y un haba. El comensal que entre cucharada y cucharada tropiece con el detalle regio estará tocado por la suerte, mientras que aquel al que le corresponda la legumbre seca deberá pagar el roscón. Será un regalo de reyes extra para la familia o los amigos. Este anillo de sabores se presenta en mil formatos. Generalmente relleno de chocolate, nata o más tradicionalmente de cabello de ángel o crema, si bien en origen era un bollo en forma de rosca. La fruta escarchada suele tapizar el dulce.

Pero, ¿de dónde viene la tradición de coronar la Navidad, y nunca mejor dicho, con este dulce? Como en casi todo, hay distintas versiones, pero la más extendida apunta, paradójicamente, a un origen pagano muy alejado de la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús. Hay amplia coincidencia en los antropólogos en que la costumbre se remonta al siglo II antes de Cristo y tiene que ver con las llamadas “saturnales”, consistentes en celebrar la finalización del periodo más oscuro del año y el inicio de la luz, aspecto vital en el trabajo en el campo. Un homenaje a Saturno, que, como se sabe, es el dios de la agricultura y las cosechas. Las saturnales eran un periodo de fiesta en el que hasta los exclavos estaban excusados de trabajar.

Entre las viandas que se preparaban figuraba una torta a base de miel con dátiles, higos y frutos secos. La haba se habría introducido posteriormente como augurio de prosperidad. Con la imposición del Cristianismo como religión oficial en el Imperio Romano, las celebraciones paganas se fueron extinguiendo. No fue el caso del roscón, que iba asentándose. La introducción de una segunda sorpresa para los comensales se localiza en Francia y hay que viajar al siglo XVIII. Para contentar al pequeño rey Luis XV un cocinero introdujo una moneda de oro en el roscón. Desde entonces, la haba dejó de ser el hallazgo de la suerte. En Francia la tradición de la Couronne des Rois está muy arraigada. En algunas partes del país se sustituye por la Galette des Rois, que se hace con masa de hojaldre.

En España, en la época de Felipe V es cuando se introduce una moneda como premio. Luego evolucionó a una figurita real. Esta costumbre española está muy documentada. El antropólogo Julio Caro Baroja recoge testimonios del siglo XII sobre el roscón de reyes o el también llamado en su tiempo Rey de la Faba. Se trata de una tradición que cruzó el Atlántico y en países como Argentina se celebra con la misma ilusión que en España.

Un pastel para cerrar las navidades con buen sabor de boca. Eso sí, entre tanto empacho y tanto maltrato al cuerpo a base de excesos nada mejor que apuntarnos a la fiebre del brócoli, un vegetal con numerosas propiedades saludables. De entrada de año nos vendrá de maravilla para eliminar toxinas, radicales libres y ácido úrico, purificando la sangre y la piel. Por su contenido en selenio mejora el metabolismo de los estrógenos y se convierte en un extraordinario protector del hígado. Nos podemos permitir la licencia de clausurar las navidades gastronómicamente hablando con un buen roscón, pero no dejemos de cuidar lo más valioso que tenemos: nuestra salud y nuestro cuerpo.