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agua de cocción

Qué hacer con el agua de la cocción

En +Brócoli somos incansables defensores del cocinado del brócoli al vapor para evitar perder nutrientes en el proceso, pero en el caso de utilizar la técnica de cocción en agua no podemos olvidarnos de un elemento esencial para nuestra salud cuando queremos aprovechar al máximo el poder saludable de esta verdura: el caldo que resta.

El agua de la cocción se lleva consigo una parte de las vitaminas y de los minerales que nuestra crucífera aporta a la salud, queda impregnado de su sabor y podemos reservarlo para preparar sopas, arroces o pastas, por ejemplo. Pero hay que tener cuidado, ya que, si no lavamos bien la verdura, ese caldo nos proporcionará también todas aquellas sustancias químicas como fertilizantes o pesticidas que se han utilizado en su cultivo. De hecho, el cocinado, en cualquiera de sus formas, del brócoli ayuda a higienizarlo antes de consumirlo, por lo que si nos bebemos el líquido restante sin más puede ser peligroso.

Por ello, debemos ser muy escrupulosos con el lavado del brócoli. En primer lugar, tener las manos bien limpias antes de manipular la verdura y utilizar una superficie de trabajo y un menaje acordes a esa higiene. Y no importa si vamos a pelar el producto (en el caso de ser otro tipo de hortaliza como un pepino o una calabaza), ya que el cuchillo o la hoja del pelador pueden dejar restos de la contaminación química o bacteriana de la piel en la pulpa.

Y, en segundo lugar, hay que lavar bien la verdura de forma adecuada bajo el chorro de agua corriente, frotando concienzudamente (incluso, utilizando un cepillo suave o un trapo limpio) y no dejando correr el líquido encima sin más, ya que ello no esteriliza los alimentos (y de la otra manera tampoco al completo, pero se acerca mucho más). ¡Ah! Y no debemos dejar que el jabón o los detergentes entren en contacto con la hortaliza en este proceso.

De esta manera contaremos con un aliado más en nuestra dieta y en nuestra salud semanales.